Según un estudio de la Universidad de Columbia publicado en la revista Science, el casquete de Barnes, en la isla canadiense de Baffin, volvió a crecer hace unos 2.000 años y empezó a menguar hacia 1960 por el calentamiento de origen humano. Los autores ven ahí una glaciación frenada; otros científicos lo discuten.
El trabajo lo firma un equipo que dirige el geoquímico Nicolás Young, del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty, de la Universidad de Columbia. Lo contó CNN en un reportaje cuya versión en español publicó Yahoo Noticias el 31 de octubre de 2026, y Euronews lo recogió el 3 de noviembre. De fondo está una teoría que la NASA da por bien aceptada: el calendario de las glaciaciones lo marcan las variaciones de la órbita terrestre.
Barnes, lo último que queda de la capa Laurentide
La capa de hielo Laurentide cubría hace unos 20.000 años el territorio que va del círculo polar ártico al sur de Illinois, y en algunas zonas alcanzaba 3,2 kilómetros de grosor, según CNN. De aquella masa solo sobrevive el casquete de Barnes, situado en Baffin, una isla del territorio canadiense de Nunavut. Según Euronews, ocupa unos 6.000 kilómetros cuadrados.
Para reconstruir su historia, el equipo dató con carbono 14 musgos y otras plantas que el hielo fue enterrando al avanzar y que ahora quedan al descubierto. Los investigadores también midieron cuánto tiempo llevan al aire las rocas cercanas, con berilio 10, precisa Levante-EMV.
Hace unos 3.000 años, según CNN y Euronews, el hielo ocupaba su menor superficie, y volvió a avanzar hace unos 2.000. Levante-EMV, que cita una nota de prensa difundida a través de Phys.org, sitúa hace unos 3.600 años esa extensión mínima. El avance siguió hasta alrededor de 1960; desde esa década, lo que el casquete pierde en verano supera lo que gana en invierno.
Young relacionó ese giro con las emisiones en declaraciones a CNN: «Creemos que no es una coincidencia que eso ocurriera al mismo tiempo que bombeábamos una cantidad extraordinaria de gases de efecto invernadero a la atmósfera».
El calendario que fijan los ciclos de Milankovitch
La idea de que el hielo avanza y se retira al compás de la órbita la formuló hace un siglo el científico serbio Milutin Milankovitch, según la NASA. Son tres movimientos que cambian cuánta luz del Sol llega a lo alto de la atmósfera y a qué zonas, y que en las latitudes medias hacen variar esa radiación hasta un 25 %.
El primero es la precesión, un balanceo del eje de rotación parecido al cabeceo de una peonza. El segundo es la inclinación de ese eje, que va de unos 22 a unos 25 grados y vuelve en un ciclo de 41.000 años. El tercero, la excentricidad, mide cuánto se estira la órbita y sigue un ciclo de 100.000 años; según Meteored, es el único de los tres que cambia la radiación total que recibe el planeta, y lo hace en torno a un 0,2 %.
Según la NASA, la inclinación del eje disminuye ahora muy despacio, camino de su mínimo. Cuanto menor es, más suaves son las estaciones y más frescos los veranos, y eso deja que la nieve de las latitudes altas se acumule hasta formar grandes mantos de hielo.
Dónde entran las emisiones
Además de la órbita, Meteored cita como factores del clima la tectónica de placas y la composición cambiante de la atmósfera, y recoge el debate sobre si el calentamiento global podrá contrarrestar el enfriamiento que traerá en el futuro la combinación de los tres parámetros orbitales. Levante-EMV apunta que el momento de la próxima glaciación depende de la órbita, de la cantidad de gases de efecto invernadero que haya en el aire y de otros factores.
Para Young, la contaminación climática ha «contrarrestado prácticamente» los mecanismos que «tienden a enfriar esa región», según CNN. Según CNN, Young va más allá: a su juicio, probablemente la humanidad ha pospuesto por muchísimo tiempo cualquier posibilidad de otra glaciación.
La pérdida de Barnes tendría un efecto propio. Una gran superficie helada devuelve parte de la radiación solar y enfría el suelo, lo que ayuda a que se acumule más nieve, recuerda Levante-EMV. Según Euronews, el glaciar servía de punto de partida para nuevas épocas frías, y ese efecto de enfriamiento se perdería con él.
Las objeciones de otros científicos
El físico Andrey Ganopolski, del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, dijo a CNN que se ha investigado mucho si la contaminación por carbono puede retrasar de forma notable la próxima edad de hielo, pero que otros estudios de modelización, uno de ellos suyo, sitúan la siguiente edad de hielo a unos 50.000 años vista, aun sin el calentamiento global. A su juicio, el crecimiento de Barnes «no es suficiente para respaldar la conclusión de que ya había comenzado un nuevo ciclo glacial y que posteriormente fue interrumpido».
Meredith Kelly, que enseña Ciencias de la Tierra en el Dartmouth College y es ajena a la investigación, dijo a CNN que la conclusión podría ser correcta, aunque compararla con glaciares de otras zonas que crecieran por las mismas fechas ayudaría a entender los mecanismos.
Una parte del desacuerdo es de definición. Los autores dan por empezada una glaciación cuando un casquete que había llegado a su mínimo vuelve a crecer, sin esperar a que se formen grandes mantos de hielo sobre los continentes, según Levante-EMV. Young advirtió, según CNN, de que no hay que leer el estudio como si el calentamiento hubiera librado a la humanidad de una glaciación: el casquete habría tardado miles de años en alcanzar un tamaño que afectara a la vida diaria.
Claves
- El casquete de Barnes, en el Ártico canadiense, es lo único que sobrevive de la antigua capa Laurentide, que hace unos 20.000 años llegaba del círculo polar ártico a Illinois, según CNN.
- Los autores del estudio, publicado en Science, toman su crecimiento de hace unos 2.000 años como el arranque de una glaciación que, según ellos, el calentamiento cortó hacia 1960.
- Según la NASA, está bien aceptada la teoría de que tres ciclos de la órbita terrestre descritos por Milutin Milankovitch, la precesión, la inclinación del eje y la excentricidad, marcan el ritmo de las glaciaciones.
- El físico Andrey Ganopolski, del Instituto de Potsdam, dijo a CNN que otros estudios de modelización sitúan la siguiente edad de hielo a unos 50.000 años vista, aun sin calentamiento global.
Qué pasará ahora
Según los modelos que cita el equipo investigador, recogidos por Levante-EMV, el casquete de Barnes podría llegar a desaparecer del todo a lo largo de los próximos siglos.
Preguntas frecuentes
¿Está la Tierra ahora en una glaciación?
En sentido amplio, sí. Según Levante-EMV, como mantiene hielo permanente en los polos, la Tierra lleva unos 34 millones de años en una era glacial larga. Lo que se conoce como edad de hielo es una de sus fases frías, entre las que hay periodos interglaciares como el de ahora; el último periodo glacial acabó hace unos 11.700 años.
¿Han llegado siempre las glaciaciones con el mismo ritmo?
No. Según la NASA, entre hace tres millones y un millón de años las glaciaciones llegaban a intervalos de unos 41.000 años, el ciclo de la inclinación del eje. Después ese ritmo se alargó hasta los 100.000 años, el de la excentricidad de la órbita, y según la agencia los científicos aún no tienen una respuesta clara sobre por qué.

