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Temperatura de la calefacción: el IDAE da por buenos 21 grados

Qué temperatura recomiendan el IDAE y el CENEAM, cuánto ahorra cada grado y cuánto gasta al año cada sistema de calefacción en un cálculo de la OCU.

Por Redacción IA

Publicado el 

Composición gráfica de la sección Sociedad de Información de Interés

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) considera que 21 ºC, con ropa adecuada, bastan para estar a gusto en casa en invierno. Calcula que cada grado de diferencia mueve en torno a un 7 % el consumo de climatización.

Los grados que dan por buenos los organismos públicos

El IDAE fija una referencia sencilla para el invierno: con la ropa apropiada, 21 ºC bastan para estar cómodo en una vivienda. El mismo instituto propone apagar la calefacción durante la noche y, al día siguiente, ventilar primero y encenderla solo con las ventanas ya cerradas. Para una ausencia de unas horas, sugiere dejar el termostato en 15 ºC, la posición que muchos aparatos llaman «Economía».

El Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), en la web del Ministerio para la Transición Ecológica, propone en cambio una temperatura distinta para cada estancia. Lo hace en un artículo de su carpeta informativa, fechado en noviembre de 2016, que reproduce un texto del programa Hogares Verdes publicado en octubre de 2014. Según ese texto, dormitorios y pasillos pueden quedarse entre 15 y 17 ºC. En la cocina, donde se hace algo de actividad física, el nivel de confort invernal ronda los 18 ºC. Y las estancias más cálidas, como el salón-⁠comedor, donde se pasa el rato sentado y sin hacer ejercicio, «se mantendrán entre 19 y 20°C».

Repartir así el calor permitiría rebajar la temperatura media de la casa en torno a 1 o 2 grados sin pasar frío, siempre según el CENEAM, que le atribuye a esta medida un potencial de ahorro del 10 al 20 %.

Lo que supone cada grado en el consumo

Las fuentes no coinciden en el efecto de un grado. El IDAE habla de un ahorro aproximado del 7 % en climatización por cada grado de diferencia. El artículo que recoge el CENEAM eleva la estimación: bajar un grado la media de temperatura de la casa recortaría en torno al 10 % la energía que consume la calefacción.

En un artículo de Diez Minutos, el ingeniero y constructor Jorge Escalona lo cifró en un 8 %: «Si nosotros subimos un grado en la estufa, vamos a incrementar un ocho por ciento en el gasto de combustible». Para él, la temperatura ideal está «entre los diecinueve y los veintiún grados», y admite que en las casas con personas mayores o con niños se suele subir algo más.

La atención al termostato tiene que ver con lo que pesa la calefacción. El artículo del CENEAM cita un estudio en 600 hogares españoles según el cual la calefacción supone el 63 % de su consumo de energía. El IDAE, por su parte, recuerda que los edificios concentran el 30 % de toda la energía que se consume en España.

Apagar, ventilar y regular la temperatura

Cada invierno vuelve la duda de dejar la calefacción encendida todo el día a temperatura fija. El CENEAM responde que no: según el texto, los expertos coinciden en que se gasta menos energía al apagarla por la noche o cuando no hay nadie en casa. Para sostener una temperatura, el sistema tiene que reponer sin parar el calor que la vivienda pierde por muros, ventanas y techos; cuando la casa se enfría, esas pérdidas bajan, y lo que se ahorra mientras está apagada supera lo que cuesta recuperar los grados.

La forma de ventilar también cuenta. Según el IDAE, en invierno suele bastar con abrir las ventanas unos pocos minutos para renovar el aire. El CENEAM recomienda abrir al mismo tiempo todas las ventanas de la casa, con las puertas interiores abiertas, para que la corriente cambie el aire en unos pocos minutos y las paredes se enfríen menos. Le atribuye un potencial de ahorro del 15 al 20 % por perder menos calor al ventilar.

El resto de la lista es mantenimiento. El IDAE pide purgar los radiadores al menos una vez al año, cuando empieza la temporada, no cubrirlos ni ponerles objetos que dificulten la difusión del aire caliente y bajar persianas y cortinas al caer la noche. Con válvulas termostáticas o termostatos programables, según el instituto, «ahorrarás entre un 8 y un 13% de energía». El CENEAM recuerda que los cabezales termostáticos son obligatorios en las viviendas nuevas, aunque faltan en muchas instalaciones antiguas.

Qué cambia de un sistema de calefacción a otro

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) comparó cuánto cuesta al año calentar una vivienda de 90 metros cuadrados en la zona climática D, en la que están, por ejemplo, Madrid o Albacete. En su tabla, el gasto anual en energía más bajo es el del aire acondicionado (bomba de calor aire-⁠aire), con 185 euros, seguido de la caldera de gas natural con condensación, con 256 euros, y de la aerotermia (bomba de calor aire-⁠agua), con 270 euros; la estufa de pellets sale por 440 euros. La OCU llama al aire acondicionado «la solución más económica», aunque advierte de que la sensación térmica de estos equipos, al distribuir el calor en forma de aire, «suele no ser la misma» que la de los sistemas con radiadores. Según la organización, las bombas de calor son muy eficientes: cada una entrega 4 kWh de calor por cada kWh de electricidad que consume.

Los aparatos eléctricos de resistencia (radiadores, convectores, calefactores o estufas) se quedan cerca del 100 % de rendimiento: convierten en calor casi toda la electricidad que gastan, sin el multiplicador que tiene la bomba de calor. Los radiadores eléctricos, según la OCU, solo encajan en segundas residencias de poco uso.

La caldera de gas es la tecnología más extendida en España: el 33 % de los hogares la usa para calefacción y agua caliente, según la OCU, y muchas de las que funcionan no son de condensación. Las calderas de gas de condensación llegan hasta un 110 % de rendimiento, por encima de las antiguas. En la de gasóleo, la eficiencia llega casi al 100 % y es rápida al calentar, pero la organización ya no aconseja instalarla. El IDAE, para cuando toque renovar los equipos, apunta a las bombas de calor (aerotermia y geotermia) y a las renovables, como la biomasa o la solar térmica.

Claves

  • El IDAE fija en 21 ºC la temperatura suficiente para el confort de una vivienda en invierno, con la ropa adecuada, y en 15 ºC la del termostato durante una ausencia de unas horas.
  • El efecto de un grado varía según quién lo calcule: un 7 % para el IDAE, en torno a un 10 % para el artículo que recoge el CENEAM y un 8 % para el ingeniero Jorge Escalona, citado por Diez Minutos.
  • Según el CENEAM, apagar la calefacción de noche o al salir de casa consume menos que mantenerla encendida a temperatura constante.
  • En el cálculo de la OCU, el sistema con menor gasto anual en energía es el aire acondicionado (185 euros), por delante de la caldera de gas natural con condensación (256 euros) y de la aerotermia (270 euros), para una vivienda de 90 metros cuadrados en zona climática D.

Qué pasará ahora

La OCU recuerda que una directiva europea prevé la retirada progresiva de la calefacción que funciona con combustibles fósiles y que, en su lectura, lo que se irá retirando no es la caldera de gas sino el combustible fósil que la alimenta, aunque las medidas que se tomarán siguen sin estar claras. La misma organización indica que «desde el 1 de enero de 2030, los edificios nuevos deberán ser de cero emisiones».

Preguntas frecuentes

¿Cómo se purga un radiador?

Según el CENEAM, basta con abrir un poco el purgador de cada radiador, que suele girarse con una moneda o con un destornillador de punta plana, con un vaso debajo para recoger el agua. Cuando ya no sale aire, sino agua, se cierra. Si se ha hecho bien, el radiador se calienta entero al encender la calefacción.

¿Qué diferencia hay entre un termostato normal y uno programable?

Según el CENEAM, los termostatos tradicionales cuestan poco, pero no admiten programación. Los más comunes, los bimetálicos, son poco precisos, con un margen de error de 1 o 2 ºC. Los cronotermostatos, digitales, ajustan mejor la temperatura y permiten fijar horarios de encendido y apagado o temperaturas distintas según la hora y el día.

¿Qué se puede hacer en casa para perder menos calor?

Entre las recomendaciones de aislamiento del IDAE están tapar con silicona, masilla o burletes las rendijas por las que entra aire, revisar que no haya rendijas en los cajetines de las persianas y cerrar el tiro de la chimenea cuando no se usa. El instituto también aconseja instalar ventanas de doble cristal o doble ventana.

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