La Ciudad de México cerró el 2 de noviembre la temporada del Día de Muertos de 2026 con ofrendas y personas disfrazadas de catrina por sus calles, según Infobae. Esa figura nació alrededor de 1912 en un grabado de José Guadalupe Posada, y Diego Rivera le dio el nombre de Catrina en 1947, según Expansión.
Las catrinas de 2026 en la Ciudad de México
Según Infobae, la capital mexicana cerró el 2 de noviembre la temporada del Día de Muertos de 2026 con una agenda gratuita de ofrendas monumentales, recorridos y altares en museos de varias alcaldías. En el centro de Coyoacán, el mismo medio describe a personas disfrazadas de catrinas y de otros personajes de la temporada entre puestos de artesanía y dulces típicos. En el Zócalo, según Infobae, podía recorrerse libremente la ofrenda monumental, con su catrina gigante.
El 25 de octubre ya había salido a la calle la Mega Procesión de Catrinas, que fue del Ángel de la Independencia al Zócalo por el Paseo de la Reforma, la Avenida Juárez y la calle 5 de Mayo. Expansión contó 36 bloques de participantes, con salida a las 18:00 horas y un tema distinto para cada uno: adelitas revolucionarias, trajes folclóricos, alebrijes, pachucos o ciclistas, entre otros.
En el desfile también hubo protesta. Según Expansión, desfilaron madres buscadoras maquilladas de catrina y con camisetas en las que llevaban la foto y el nombre de cada hija o hijo desaparecido. La procesión nació en 2014 por iniciativa de una productora cultural y reunió a 300 participantes en su primera edición, según el mismo medio.
Posada y la Calavera Garbancera
La figura que se repite en esos desfiles empezó como un grabado de José Guadalupe Posada (1852 - 1913), caricaturista y grabador de Aguascalientes. Milenio recoge el testimonio de una profesora que hace de guía en el Museo José Guadalupe Posada de esa ciudad: según ella, la imagen surgió en 1912 para acompañar unos versos de Día de Muertos, las llamadas calaveritas, y burlarse de las clases sociales. El personaje que creó Posada era la «Calavera Garbancera».
Esa misma profesora resume así su intención: «representar a aquellas mujeres que lograban un estatus social alto y que dejaban sus costumbres por tratar de vestirse y comportarse a la usanza europea». Milenio sitúa el blanco de la burla en las empleadas domésticas que querían parecerse a las damas ricas. Según la profesora, Posada dibujó a la calavera con moños tras las orejas, como los que solían llevar ellas, para «recordarles sus orígenes».
Expansión ofrece otra lectura del grabado. Para este medio, Posada lo concibió como una crítica con la que mostrar que, ante la muerte, no hay diferencia entre ricos y pobres.
El grabador no vio impresa su obra. Según Milenio, la hizo en 1912, en una etapa de depresión tras perder a su esposa y a su único hijo, y no se publicó hasta noviembre de 1913, cuando hacía ya 10 meses que había muerto. Se difundió en cientos de hojas sueltas, que se vendían por unos centavos a quienes pasaban por las calles de la capital.
Diego Rivera le pone cuerpo y nombre
El nombre de Catrina llegó con Diego Rivera. Según Expansión, el muralista se lo dio en 1947, en su obra «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central». Según la profesora citada por Milenio, Rivera había conocido de joven a Posada en su taller del centro de la capital. El mural, que el diario presenta como un homenaje al grabador, lo incluye entre sus personajes centrales.
Según la misma profesora, Rivera completó el cuerpo que le faltaba a la calavera de Posada, que solo llegaba al pecho, y le cambió la posición social. Estas son las palabras de la profesora del museo de Aguascalientes sobre ese cambio: «Cuando Rivera la pinta en su mural le cambia el estatus, la convierte en una mujer de clase alta y la llama Catrina». Para Milenio, el muralista le quitó la crítica social de su origen y le dio la elegancia con la que hoy se la conoce en todo el mundo.
Desde entonces, según el mismo diario, la calavera con sombrero y vestido de gala aparece en los altares y los adornos del Día de Muertos en México, y en esas fechas es habitual ver por las calles a mujeres disfrazadas de ella.
Una fiesta indígena reconocida por la UNESCO
La tradición de fondo tiene su reconocimiento internacional. La UNESCO inscribió en 2008 «Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos» en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, después de haberlas proclamado en 2003.
Según la UNESCO, las comunidades indígenas de México celebran en ella que sus familiares y seres queridos difuntos regresan por un tiempo a la tierra. La fiesta se repite cada año entre el final de octubre y el comienzo de noviembre, cuando se cierra el ciclo anual del maíz, el cultivo principal del país.
Para guiar a las almas, las familias marcan con pétalos de flores, velas y ofrendas el trayecto entre la casa y el cementerio, y preparan los platos que más le gustaban al difunto para el altar de la familia y para la tumba. La UNESCO describe esta fiesta como la unión de ritos religiosos prehispánicos y celebraciones católicas, que acerca las creencias indígenas a la visión del mundo que llegó con los europeos del siglo XVI.
Claves
- Según Milenio, Posada hizo la «Calavera Garbancera» en 1912, pero el grabado no se publicó hasta noviembre de 1913, después de su muerte.
- Expansión atribuye el nombre de Catrina a Diego Rivera, que la incluyó en 1947 en su mural «Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central».
- Milenio y Expansión no coinciden en el sentido original del grabado: una burla a quienes imitaban los modos europeos o la igualdad de ricos y pobres ante la muerte.
- La UNESCO inscribió en 2008 «Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos» en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, tras proclamarlas en 2003.
- Según Expansión, la Mega Procesión de Catrinas de 2026 recorrió el Paseo de la Reforma el 25 de octubre con 36 bloques temáticos.
Qué pasará ahora
Algunas instalaciones de la temporada siguen abiertas en la Ciudad de México tras el cierre de las celebraciones, según Infobae. El recorrido nocturno «El Camino», con figuras luminosas de flores de cempasúchil, catrinas y xoloitzcuintles desde el Ángel de la Independencia hasta Chapultepec, puede verse hasta el 8 de noviembre, y la ofrenda monumental de Coyoacán, instalada en el Palacio de Cortés, bajo su pórtico, sigue hasta el 10 de noviembre.
Según el mismo medio, el Museo Casa del Risco mantiene sus instalaciones hasta el 15 de noviembre, y el Museo Anahuacalli muestra su ofrenda anual hasta el 29 de noviembre.
Preguntas frecuentes
¿Cómo era el grabado original de Posada?
Según Milenio, que cita a una profesora del Museo José Guadalupe Posada, la calavera aparece retratada de pecho para arriba, con gesto alegre y un sombrero amplio con plumas y flores. Detrás de las orejas lleva unos moños, un adorno que usaban las empleadas domésticas de la época.
¿Qué decían los versos que acompañaban a la Calavera Garbancera?
Según Milenio, los versos eran obra de Antonio Vanegas, que era editor del diario para el que trabajaba Posada. El museo de Aguascalientes conserva una copia antigua al lado de la placa metálica original con la que se imprimió el grabado, y en ella se lee: «Hay hermosas garbanceras de corsé y alto tacón, pero han de parar en calaveras, calaveras del montón».
¿Se recuerda a todos los difuntos el mismo día?
No en las fiestas indígenas que describe la UNESCO. Según el organismo, los muertos se agrupan en varias categorías por la causa de la muerte, la edad, el sexo y, en algunos casos, la profesión, y a cada categoría le corresponde un día de culto propio.



